Si preguntamos al alumnado en clase cuántas veces han recibido descalificaciones a lo largo de la semana seguro que son capaces de enumerar unas cuantas. Si por el contrario les preguntamos en cuántas veces alguien les ha expresado de palabra una valoración totalmente positiva es posible que no nos sepan decir ninguna.
Esto es algo que hay que practicasr. Para que no nos falte una palabra de ánimo empezaremos por darnos una particular.
¡¡Qué buenos y buenas somos!!
Vamos a realizar esta dinámica con una lluvia de ideas concretas.
Nos sentamos en círculo e intentamos recordar situaciones en las que gente de clase ha tenido actitudes muy positivas hacia el grupo. Por muy poca cosa que parezca siempre hay quién está dispuesto o dispuesta a prestar un lápiz, a compartir un libro, a explicar un problema y bien sabemos que no siempre se lo reconocemos públicamente. Este es un buen momento para hacerlo.
Podemos echar mano de nuestra memoria para que nadie se quede sin su "reconocimiento". Incluso si pensamos la fecha de esta dinámica podemos prestar atención especial y tomar nota de actitudes positivas de aquellas personas que puedieran quedar excluídas del reconocimiento de sus compañeros y compañeras, muchas veces simplemente porque estas personas pasan desapercibidas.
Un paso más allá sería poner por escrito algunas cosas por las que nos gustan nuestros compañeros o compañeras. Numeramos la lista de clase, que ya estará numerada, y repartimos los números en secreto. Les pedimos que piensen durante 5 minutos en algo bueno en la personalidad del compañero o compañera cuyo número nos ha tocado. A veces, al alumnado les cuesta entrar en este tipo de valoración pero es muy positivo intentarlo.
Recogemos los papelitos y leemos en alto las opiniones positivas que se han escrito. Cada uno y cada una habrá de recibir por lo menos una valoración positiva. Algunas personas igual se sorprenden por haber propuesto esta actividad de forma anónima. La experiencia en primero y segundo de la ESO lo sugiere pero, sin duda, sería ideal poderlo llevar a cabo de forma abierta y explícita y que por supuesto todo el mundo recibiera un montón de reconocimentos positivos.
Otra variante de esta dinámica consiste en recoger los "papelitos" en una caja o "buzón" con las valoraciones positivas a lo largo de toda una semana y leerlas en público al final del plazo. Seguro que habremos tenido tiempo suficiente para que toda la clase nos haya mostrado su "buen momento".

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